El Crédito en Tarjetas nuestra portada

Subió hasta 113.40% anual el costo del crédito en tarjetas

Millones de usuarios de tarjetas bancarias de crédito comenzaron a resentir en el último mes un incremento en el costo y saldo de sus deudas, aun cuando el plástico haya permanecido guardado en lo más profundo del cajón.

Mientras la autoridad se limita a hacer “exhortos” para evitar abusos en la aplicación de los réditos sobre préstamos al consumo, los bancos privados que operan en el país han llevado el costo del crédito en tarjeta hasta 113.40 por ciento anual, en un momento en que el nivel de ingreso de las familias está presionado por el repunte en el precio de alimentos y gasolina, y la disminución en la oferta de empleo.

Los 13 bancos que concentran 90 por ciento del mercado en tarjetas de crédito cobraron en promedio, durante octubre pasado, una tasa de interés –incluido el sobreprecio por comisiones– de 69.49 por ciento anual, un nivel superior en 17 puntos porcentuales a la de 52.30 por ciento anual, reportada para el mismo mes de 2007, de acuerdo con información oficial.

De manera práctica, para una deuda en tarjeta de crédito de 10 mil pesos, el costo de la mensualidad, siempre que no se haya utilizado el plástico, se incrementó, por la diferencia de tasas entre octubre de 2007 y el mismo mes de este año, de 435 a 575 pesos. Esto representó un aumento de 32.7 por ciento.

La magnitud en que los bancos privados que operan en México incrementaron en los últimos 12 meses el costo del crédito al consumo no guarda relación con el alza de la inflación ni con el comportamiento de las tasas de referencia, dos de los factores que influyen en el nivel del rédito que pagan los usuarios de préstamos al consumo, como es la tarjeta de crédito.

02 Editoriales

TRUCOS Y TRAMPAS DE LAS TARJETAS DE CRÉDITO

Tal vez ahora más que nunca, los consumidores tienen que estar alerta sobre la protección de su dinero duramente ganado y manejar los gastos tan sabiamente como sea posible. Uno de los sectores más lucrativos de la industria financiera, las compañías de tarjetas de crédito, están haciendo miles de millones de dólares cada año por cobrar a sus clientes sin saberlo una tarifa costosa o un cargo escondido detrás de otro.

 

La búsqueda de cargos ocultos en las tarjetas de crédito

Hasta que la industria de las tarjetas de crédito no esté completamente gobernada por leyes estatales o federales (lo que se antoja bastante difícil), debemos ser diligentes cuando se trata de protegernos a nosotros mismos y a nuestro dinero. A pesar de las nuevas leyes promulgadas recientemente para reducir este tipo de prácticas, la industria es probable que responda de la misma manera con diferentes conjuntos de derechos, menos programas de recompensa y menos promociones.

No tomar el tiempo suficiente para leer y entender por lo menos las estipulaciones y condiciones principales de una tarjeta de crédito puede dar lugar a una costosa lección.

Para ahorrarse sorpresas desagradables, así como una considerable cantidad de dinero, examine los estados de cuenta de su tarjeta de crédito de cerca, así como las notificaciones de cambio de los términos que le lelguen por carta. En la actualidad, las compañías de tarjetas de crédito están autorizados a cambiar sus condiciones en cualquier momento, siempre y cuando los titulares de tarjetas lo sepan con 15 días de antelación (dependiendo de país pueden encontrarse diferencias).

Tasas, cargos y más cargos

Las cuotas anuales de las tarjetas de crédito son bastante comunes enre las diferentes compañías. Las tarjetas de crédito de alto riesgo, o aquellas que están diseñados para personas con poco crédito, son famosas por el cobro de tarifas anuales.

La gran mayoría de las tarjetas de crédito vienen con una tasa introductoria del 0% por lo menos durante los primeros meses, que a primera vista suena como que podría ser un excelente negocio, pero realmente no hay que dejarse llevar por las ofertas iniciales.

Sabemos que la mayoría de las empresas cancelan esta ventaja si se si llegas tarde a un pago y algunos incluso le cobrarán intereses retroactivos en compras anteriores si su deuda no se paga por completo antes de que termine el período de introducción.

A pesar de todo esto, las tarjetas de crédito todavía pueden ser una buena manera de construir crédito, comprar cosas muy necesarias, darse el lujo que de otro modo no podría, o incluso financiar los costos iniciales de un nuevo negocio. Ser totalmente consciente de todos los problemas comunes, trucos y trampas utilizadas por los emisores de tarjetas de crédito es la única forma segura de manejar sus finanzas con sabiduría.

Quizás también le interese saber algunos consejos para el mal crédito.

¿Creería usted que podría ser acusado de no usar su tarjeta de crédito? Por increíble que parezca, muchas empresas han implementado una política de cobrar lo que se conoce como una cuota anual de no uso o  inactividad, que por lo general es alrededor de veinte dólares; y este es sólo uno de los muchos y variados tipos de tasas de tarjetas de crédito.

¿Tiene pensado llevarse consigo su tarjeta de crédito de vacaciones a otro país? También es posible que se sorprenda al saber que muchas empresas están cobrando tasas de transacciones en adelantos de efectivo y compras realizadas fuera del país, por lo general un promedio del tres por ciento del total de la compra.

 EDITORIAL

“Entre la Razón y el Entendimiento” por Alvaro López 

Firme ahora y …

En octubre de 2011, la tarjeta de crédito más onerosa para el consumidor fue la Spira clásica, emitida por Invex, con un costo anual total (CAT) de 113.4 por ciento, superior en 33.59 puntos porcentuales al de octubre de 2007. Esta variación equivale a que un deudor con un saldo de 10 mil pesos pagaba hace un año intereses por 658 pesos al mes y en octubre de este año, siempre que no hubiera hecho nuevas compras, los intereses mensuales serían de 941 pesos, un incremento de 43 por ciento.

Esta información se refiere al costo anual total, un indicador más real sobre el costo del crédito, porque además de la tasa de interés incorpora los pagos adicionales que debe hacer el deudor por concepto de comisiones. La fuente de los datos es la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

La segunda tarjeta de crédito más onerosa, también en octubre de 2008, es la Visa clásica de Santander, con un CAT de 84.2 por ciento, 27.77 puntos más alto que en el mismo mes de 2007, cuando fue de 56.45 por ciento anual.

Sigue la tarjeta Azul de BBVA Bancomer, con un CAT el mes pasado de 80.76 por ciento, 24 puntos porcentuales más que en octubre de 2007. Después está la Clásica de Banamex, con un costo anual total de 77.02 por ciento, 20 puntos arriba del nivel de 12 meses antes.

El costo anual total es una información que los bancos están obligados a dar a los usuarios de todo tipo de préstamos, según establece una ley de transparencia de servicios financieros, en vigor desde el año pasado. La Asociación de Bancos de México (ABM) comentó que, respecto de la tarjeta de crédito, las instituciones financieras “se mueven cada vez más” a establecer un precio individual en función del nivel de cumplimiento de los usuarios.

“Hace algunos años, cada banco tenía una tasa de interés que dependía del tipo de plástico: tarjetas clásicas, oro, platino. Hoy cada vez más los bancos cobran en función del riesgo de crédito de cada persona y, en ese sentido, hoy hay tasas de interés debajo de 20 por ciento anual para los clientes con un riesgo de incumplimiento menor, hasta tasas que ciertamente reflejan un riesgo percibido como mayor, particularmente en los nuevos entrantes al circuito de crédito”, explicó la ABM.

En un reporte publicado a principios de este mes, el Banco de México aseguró que el incremento en el costo de los préstamos a través de tarjetas refleja tanto el endurecimiento en las condiciones que fija la banca para otorgar crédito, así como el deterioro que ha mostrado la cartera en los meses recientes, derivada del repunte en la morosidad.

03 Condusef: Siguen altos intereses de tarjetas

A pesar de que las tasas de interés para las tarjetas de crédito en México reportan reducción de más de 10 puntos porcentuales en los últimos tres años, éstas aún son altas respecto a otros países.

En Estados Unidos, por ejemplo, los réditos para tarjetas de crédito promedian en 15%, mientras que en el país rondan casi 25%.

Un sondeo de El UNIVERSAL a través de su página de internet, reveló que 90% de los cibernautas respondió que no perciben un beneficio por la baja en tasas bancarias, mientras que 10% afirmó que sí ven un descenso, y 54% dijeron que pagan tasas de interés superiores a 50%.

El último reporte del Banco de México sobre tarjetas de crédito, entre abril de 2010 y abril de 2011, revela que la tasa de interés para tarjeta de crédito se redujo de 26% a 25.1%, pero hay instituciones en las que el rédito llega a más de 50%, como Bancoppel.

En un documento de la Asociación de Bancos de México (ABM) se detalla que la tasa de interés promedio de las tarjetas se ubicó en 35%, entre 2008 y 2009 con la crisis internacional y ante el alza de la morosidad el nivel del rédito se ubicó en 30%, aunque al cierre de 2010, bajó a 25.8%.

El organismo del sector privado justificó el nivel de tasas en el país y dijo que éstas son inferiores a las que ofrecen otros intermediarios, en donde el Costo Anual Total (CAT) que incluye la tasa de interés en la banca es de 42%, mientras que el de casas comerciales se ubica en 116% y el de las empresas de empeño llega hasta 257%.

Marco Carrera, vocero de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), mencionó que si bien hay una disminución en las tasas de interés, “ésta todavía no la perciben los clientes”.

“El que las tasas todavía no estén en los niveles deseables significa un freno para el crecimiento económico del país, debido a que eso genera que muchas personas se queden sin financiamiento”, advirtió.

Si la tasa bajara un poco, dijo, se lograría una mayor activación de la economía. Insistió en que la percepción de la gente es que las tasas todavía son altas para tarjetas de crédito.

Según el Banco de México, los bancos con la tasa promedio ponderadas más bajas fueron: IXE Tarjetas, BBVA Bancomer, Santander e Inbursa.

En 2009, las tasas de interés para tarjeta de crédito se ubicaron en 35.68%. En 2008, promediaron entre 35% y 41.78%.

La Condusef destacó que los tarjetahabientes y las instituciones bancarias son más cautelosos en la oferta y el uso del “dinero plástico”.

La ABM dijo que las tasas de interés para tarjetas podrían continuar a la baja, debido a que hay un mejor comportamiento en la cartera vecida.

Luis Pazos, presidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), coincidió que sí hay una reducción en las tasas de interés para consumo e hipotecas, “pero hay margen para reducirlas más”.

Lo que sería negativo para el país, dijo, sería limitar o fijar topes en las tasas de interés, debido a que ello dejará sin acceso a servicios bancarios a una parte de la población.

05 crédito hipotecario en UDIS o en pesos

¿Qué será mejor: un crédito hipotecario en UDIS o en pesos?

Por lo general, en pesos si es un esquema a tasa fija. En UDIs, tú corres un riesgo adicional que es la inflación – en pesos el banco es quien corre ese riesgo. En un crédito en pesos, la tasa de interés es nominal. Tu mensualidad (depende del esquema) por lo general es fija durante todo el plazo, en pesos.


Sin embargo, en UDIs no es así. El valor de las UDIs cambia todos los días de acuerdo con la inflación. Si la inflación de repente se dispara, el valor en pesos de tu deuda (y de tu mensualidad) también se dispararía en la misma proporción. Por eso es que en un crédito en UDIs, el que corre este riesgo inflacionario, eres tú.

Por eso, la tasa de interés en un crédito en UDIs es una tasa real (es decir, una tasa que no toma en cuenta la inflación, ya que la inflación está contemplada, como mencioné, en el cálculo de la UDI). Por lo tanto, uno esperaría que la tasa de un crédito en UDIs fuera significativamente menor a la tasa de un crédito en pesos.

Supongamos que la inflación estimada es 5%. Si la tasa de interés fija de un crédito en pesos es el 12%, entonces uno esperaría que la tasa de interés REAL de un crédito en UDIs, fuera menor al 7%.

En el Blog de http://www.PlaneaTusFinanzas.com encontrarás respuestas a algunas preguntas esto, y de algunos lectores que quieren saber si les conviene cambiar un crédito de UDIs a pesos.

El crédito hipotecario en UDIS, usa como base ecuaciones exponenciales sobre los incrementos que va teniendo la inflación para calcular los intereses. Lo que quiere decir que mientras más aumenten los precios, tu poder adquisitivo va a ser mas bajo, y mas vas a tener que pagar sobre tu crédito hipotecario.

En cambio si lo pides en pesos, el cálculo se hace sobre anualidades vencidas, donde tendrías que ver si la tasa de interés es fija o variable, el número de años a pagar, y las condiciones del crédito.

Desde mi punto de vista, conviene mas el de pesos, aunque tendrias que checar los términos y condiciones del contrato.

06 Créditos UDIS Hipotecas y Embargos

Cómo cambiar tu hipotecario de UDIS a pesos

Afirma la Condusef que la medida conviene, aunque advierte que no es para todos los casos. Pide no satanizar las unidades de inversión, pues algunas sofoles ofrecen créditos bajo esta denominación, con la ventaja de un seguro de cobertura

Tal vez seas una de las personas que contrató su crédito hipotecario en UDIS (unidades de inversión) y has escuchado que ahora puedes cambiarlo a pesos para mejorar las condiciones de pago.

La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) informa que esto es cierto sólo si el banco acepta, es decir queda al libre albedrío de la institución.

Desafortunadamente, la medida no beneficia a todos por igual ya que a partir de la Ley de Transparencia y de Fomento a la Competencia en el Crédito Garantizado -que empezó a operar el primero de enero del 2003- sólo quienes contrataron sus hipotecas a partir de esa fecha pueden tomar esta opción, pues la propia ley especifica que no es aplicable a los créditos pactados con anterioridad.

Hay que recordar que a principios de la década de los noventa los créditos bancarios se ofrecían con esquemas de refinanciamiento de interés a tasa variable, lo que originó que durante la crisis de finales de 1994, el costo de financiamiento creciera de forma desproporcionada a la capacidad de pago de los usuarios, imposibilitando a los deudores cubrir el importe de sus mensualidades, y peor aún, incrementando el saldo adeudado.

Tal situación provocó el surgimiento de las UDIS (unidades de inversión), con el propósito de que el contrato original reconociera una tasa de interés menor a la que prevalecía en el mercado y se ampliara el plazo para pagar el crédito (a esto se llama reestructuración). Así los deudores pudieron cumplir nuevamente con el pago mensual de su hipoteca, pero también continuaba el incremento del saldo insoluto, ya que la cantidad adeudada se expresaba en UDIS pero al momento de pagar se trasladaba a pesos.

Si bien reestructurar las hipotecas en unidades de inversión momentáneamente permitió cumplir con el pago mensual de los créditos, al paso de los años los usuarios se iban a encontrar en el mismo círculo: lejos de disminuir su deuda, la verían crecer ya que la UDI está indexada a la inflación.

Qué hacer cuando crece en lugar de bajar

Lo descrito arriba es un problema difícil de medir, además, porque si bien los bancos dan a conocer el monto de la cartera en UDIS, no revelan el número de créditos en esta situación. Si pensamos que la mayoría de estos préstamos se pactaron a principios de los noventa, hay personas que ya van para 13 ó 15 años pagando su casa y la deuda no decrece, al contrario, sigue aumentando y todavía les faltan años por pagar, tomando en cuenta que muchos de ellos reestructuraron a plazos de 20 a 25 años.

Lo descrito arriba es un problema difícil de medir, además, porque si bien los bancos dan a conocer el monto de la cartera en UDIS, no revelan el número de créditos en esta situación. Si pensamos que la mayoría de estos préstamos se pactaron a principios de los noventa, hay personas que ya van para 13 ó 15 años pagando su casa y la deuda no decrece, al contrario, sigue aumentando y todavía les faltan años por pagar, tomando en cuenta que muchos de ellos reestructuraron a plazos de 20 a 25 años.

La Condusef explica que en algunos casos la situación anterior se resuelve mediante una cláusula que indica que si termina el plazo de vencimiento de la deuda y aún existe un saldo pendiente, el adeudo se extingue o se liquida por tiempo, pero desafortunadamente no todos los contratos la contienen.

Aunque se ha legislado para hacer más transparente la oferta de crédito a la vivienda y eliminar problemas de cartera vencida en este ramo, todavía falta tomar medidas para permitir a la gente que se encuentra en los casos anteriores participar de las condiciones de estabilidad económica que hoy goza el país y tener acceso a la nueva oferta de créditos hipotecarios, con tasas de interés más bajas y tiempos más cortos para liquidar.

07 EMBARGOS POR PAGOS DE HIPOTECA VENCIDOS:

Embargo. Con tan sólo una palabra se pone el pelo de punta. Si le añade hipotecario, la cosa se complica todavía más. ¿Cuándo llega? ¿Cómo se puede afrontar? ¿La banca facilita este tipo de procesos o, al contrario, intenta impedirlos? Preguntas como estas se agolpan en la cabeza de todo hipotecado cuando se encuentra en una situación económica complicada que podría desembocar en impagos en su hipoteca.

Cuando un cliente comienza a fallar en el pago de sus cuotas, el banco se pone en contacto con él. Para que esto suceda tiene que dejar impagadas, por norma general, al menos tres plazos de la hipoteca. Cuando esto sucede, el cliente pasa a la lista de morosos. En algunas entidades, cuando se produce un impago, el banco genera automáticamente cartas, llamadas, mails, sms y otras acciones encaminadas a reclamar la deuda impagada. Éstas comienzan, en general, cuando el deudor tiene una cuota impagada de más de 15 días y suele terminar cuando lleva entre 90 y 120 días con cuotas impagadas. Si no hay respuesta por parte del cliente, éste entra en la lista de morosos (BURÓ DE CRÉDITO) y la entidad traslada el caso a la asesoría jurídica para su reclamación judicial.

Como ni a la entidad ni al hipotecado les interesa un embargo, el banco o caja en cuestión intenta facilitar soluciones a sus clientes. Comienza, entonces, la negociación. Ésta pasa, según cada caso, por alargar el plazo de la hipoteca para ajustarse a los ingresos de los hipotecados, contactar con entidades que refinancian la deuda o reunificar los pagos o por la venta de la vivienda (cuando lo anterior no surge efecto). En este último caso, la entidad aconseja a su cliente para intentar que la venta se realice en las mejores condiciones y sin las cargas de un procedimiento hipotecario y facilita -tan sólo si el cliente lo desea- inmobiliarias de confianza para que le busquen comprador.

Con la crisis, las salidas habituales para evitar un embargo se han complicado. Con el aumento del paro (ya roza los 3,5 millones de personas) y el estancamiento del mercado inmobiliario, resulta difícil que los clientes que no pueden enfrentarse al pago de sus hipotecas puedan vender su casa. Por ello, tanto por parte del Gobierno como de las propias entidades, se han puesto en marcha otras soluciones a estos problemas.